Adorando en Espíritu y Verdad


Siempre cuando estuve en el kinder, era uno de los mal portados, de los que siempre se le castigaba en los recreos, de los que siempre llamaban a la oficina de la directora para recibir regaños y que llamaran a mis padres.

No hubo cambio en mi comportamiento incluso sabiendo que me quedaba sin recreos, que me castigaban mis papás, que no iba a disfrutar mi tiempo libre, pero carecía de entendimiento respecto a la compostura que debía guardar para no seguir afectado.


Era sentado en una esquina durante los recreos, que miraba con enojo y tristeza a mis compañeros disfrutar, mientras yo permanecía sentado en mi lugar de siempre, todo por no querer cambiar mi actitud, y por no ser disciplinado.


Hoy en día en las iglesias topamos gente así, envuelta en un círculo del cual no salen, viendo a otros deleitarse en la presencia de Dios, disfrutar de sus beneficios, disfrutar de su presencia, pero permanecen sentados en la silla, sin la mayor disposición de adorar, de alabar, por el simple hecho de que hay rebeldía en su corazón, o porque no han conocido el espíritu de un verdadero adorador.


Juan 4;23-24 nos hace un anuncio importante, Él busca adoradores en Espíritu y verdad... Pero qué significa eso?


Espíritu: 

            Mateo 22:37-38 dice:
—“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”Este es el primer mandamiento y el más importante
El espíritu en este caso, incluye nuestra alma, mente, corazón y cuerpo, por lo que Dios nos pide adorarlo con nuestros sentimientos, con nuestros pensamientos, y con nuestro cuerpo, ya que en nosotros nace el sentimiento de adorarlo, reflejado en nuestras acciones y en nuestro mover.

Verdad:

       Mateo 22:37-38 dice:
—“Alabadle por sus proezas; Alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza.
Dentro de la adoración está el conocimiento que tenemos de él, no se trata de hacerlo "de verdad", sino de hacerlo porque conocemos SU verdad, quién es, sus proezas, su grandeza, sus atributos, y en base a este conocimiento y fundamentos, le adoramos con entendimiento.

Final:
Debe haber un entendimiento y mesura a la hora de adorar, pero a la vez también, debe haber una expresión sincera de nuestros sentir hacia Dios, cada expresión, canto, movimiento de nuestras manos incluso, debe estar intencionada en darle honra a Dios.

El abuso de "espíritu", puede convertir nuestra adoración en algo emcional y superficial, en cambio el abuso de "verdad", puede convertirnos en personas insensibles, apegadas a las letras, pero sin el deleite que brinda adorar a Dios con todo nuestro corazón.


Dios nos dió atributos hermosos, inherentes al ser humano, y los cuales son los que producen en Él un gran deleite a la hora de que le adoramos, independientemente de una canción, de un lugar, de una situación, una adoración sincera y espontánea, es el reflejo del conocimiento y relación que tengamos con Dio
s.




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